sábado, 19 de abril de 2014

Tiempos de alabar

En vez de tomar hoy un descanso para beber una tacita de café, ¡dedícalo a alabar al Señor!

    Haz una pausa en tu día para reconocer todas las formas en que Dios ha sido bueno contigo, no tanto en lo general como en lo específico. Agradécele lo que está haciendo en tu vida, en este momento, donde te encuentres.

   No existe en lo absoluto algo demasiado grande o pequeño, que te haga digno de alabanza. Todas las cosas buenas que posees y experimentas, a fin de cuentas, provienen de Dios. A veces las bendiciones llegan directamente, y en otras ocasiones a través de talentos y destrezas de otros que son inspirados o capacitados por  Él.
¡Eleva tu alabanza por aquellas cosas que ves y están a tu alcance!

   Tu lista de alabanza podría incluir:
o   La ayuda recibida al escribir ese importante memorándum
o   Una secretaria talentosa, bondadosa y eficaz
o   La invención de sujetapapeles y engrapadoras
o   Una ventana a través de la cual puedes observar el mundo
o   Una aspiradora
o   Horno microondas
o   Zapatos
o   Árboles a punto de florecer
o   Acceso inmediato a información vital
o   Mecánicos de computadoras
o   Una máquina copiadora que nunca falla
o   El cartero que llegó  cinco minutos atrasados, y eso te proporcionó tiempo para buscar un sello postal
o   Una entrevista cordial
o   Colegas dispuestos
o   Alfombras, y chicos que no olvidan usarlas
o   Un pastel que sobrevivió el golpe de una puerta
o   Una llamada telefónica efectuada
o   Corrector de palabras
o   Buena salud
o   Trabajo que satisface
o   Una familia amorosa y buenos amigos

   Mira a tu alrededor, hacia arriba, hacia abajo. ¡Siempre habrá motivos para estar agradecidos!


FUENTE: Un café con Dios. Un Devocionario. Editorial Unilit. Miami, Fl. 33172 

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